Una Experiencia Única
Como periodista es muy importante para mí, escribir artículos que refresquen la vida de los lectores, que les abra los ojos a nuevos mundos y culturas diferentes. Por eso, cuando mi amigo Jorge me habló de la misa a la que él iba cada domingo en el cercano pueblo de Santa María de Pipioltepec, no pude resistirme a visitar la comunidad y apreciar sus rituales para escribir sobre ello.
Por fuera, se trata de una iglesia común y corriente. Humilde y sin grandes pretensiones. La peculiaridad del lugar comienza una vez que uno pone pie dentro del templo. Un olor parecido al de tianguis callejero o carnicería de pueblo invade el lugar. El sacerdote lleva una vestimenta distinta a la tradicional sotana utilizada en las misas convencionales. Amarrado alrededor de su cuello y de su cintura lleva colocado algo parecido a un delantal.
Lo verdaderamente maravilloso es el momento de la eucaristía. El sacerdote se coloca tras un gran tablón de madera, mientras la gente se organiza en una fila. Junto al sacerdote se posiciona un hombre pero en lugar de sostener en sus manos la ya conocida charolilla para las ostias, sostiene un paquete de tortillas. Entonces la persona en turno, toma una tortilla del paquete y la sostiene con sus dos palmas, formando una especie de cuna. Lo más impresionante es cuando el sacerdote toma con un trinche, un pedazo de carne y la coloca sobre la tortilla al mismo tiempo que dice “La carne de Cristo”. Entonces quien sostiene la tortilla la lleva a su boca y se la come con todo y su contenido, de un solo bocado. Siendo vegetariana y poco religiosa, decidí no participar en esta ceremonia sagrada, así que nunca pude averiguar de qué era la carne. Aunque mi deducción periodística me dice que se trata de barbacoa, ya que al momento de este sacramento la gente corea una canción que dice “Borrego de Dios que quitas el pecado del mundo…”
Los tacos pueden ir acompañados de una deliciosa copa de vino o un caballito de tequila si así se deseaOtro dato interesante. En esta iglesia ya no permiten participar a los monaguillos en la colecta de la propina porque en varias ocasiones se han dado a la fuga con la misma. Uno pensaría que podrían contentarse con los taquitos sagrados.
Una experiencia verdaderamente única
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